A los trabajadores y trabajadoras de SEAT
18/03 2009, 1:47 am
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Imagino la presión a la que estáis sometidos. Comprendo que no debe ser fácil ir a trabajar en un taller o en una oficina cuándo sabes que todo un país está pendiente de lo que votaréis. Durante los últimos días nos habéis escuchado proponer, aclarar, replicar, contradecir y, porqué no, acusar.
Seguro que más de lo que era necesario o estaba justificado. Desde luego mucho más de lo que la UGT de Catalunya y a vuestros compañeros y compañeras del sindicato hubieran querido. Pero las cosas son así. No se pueden esconder, no se deben esconder.
Mañana será un día crucial. Y lo será porque de lo que hagáis depende el futuro de la SEAT, de cientos de puestos de trabajo en la compañía y de miles de empleos indirectos de la industria auxiliar.
La SEAT y sus trabajadores y trabajadoras siempre han marcado la pauta de la industria en Catalunya y en España. Habéis concentrado más atención que cualquier otra empresa, por razones obvias. Por eso es más necesario que nunca que seáis libres, que ejerzáis con toda vuestra fuerza democrática el derecho a decidir lo que queréis. Tenéis toda la información. Sabéis qué es lo que proponen y qué lo que piensan vuestros representantes sindicales. Ahora es vuestro momento. Que nadie os lo quite. Votad con confianza, con seguridad y con ilusión, porque lo que hagáis, para la UGT, estará bien.

Salud!



Empresarios y crisis
13/03 2009, 12:09 pm
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Artículo publicado en La Vanguardia

Estuve a un paso de asistir al acto reivindicativo de la patronal metalúrgica. De la manera que se presentó la cuestión, tenía sentido. Empresarios arruinados por los excesos de los gurús internacionales de las finanzas. Emprendedores pasto de la codicia del sistema crediticio. De la locura desatada de los poderosos que, sin conocer algunos siquiera a Karl Marx, han contribuido como nadie a agudizar las contradicciones del modelo capitalista. Hasta el punto de que se oyó decir al presidente de la CEOE, Gerardo Díaz - sin duda en un renuncio-,que era conveniente interrumpir con carácter temporal el sistema de libre mercado.

Al final no fui. Menos mal. Los patronos echaron mano del viejo recetario. A saber, despido barato, bajada de impuestos y aumento de los incentivos para la contratación. Eso sí, todo aderezado con no pocas dosis de autocomplacencia y moralina sobre el esfuerzo personal y el progreso social. La duda que tengo es si es que carecen de ideas ante la crisis o es que les sobra oportunismo para intentar sacar partido de una situación que, si les afecta - que les afecta-,está impactando aún más sobre los trabajadores que, a razón de casi mil diarios, engrosan la lista del paro. Aunque sólo fuera por la más elemental ética, no deberían correr tanto para apropiarse del papel de víctima, cuando en el último trimestre se han volatilizado más de 200.000 empleos.

Se equivocan tanto en sus propuestas que me resisto a creer que piensen realmente que se puede flexibilizar aún más el mercado laboral y abaratar más todavía el despido, cuando el ajuste de plantillas se ha hecho con cargo a los empleados con contrato temporal, a los autónomos y a las pequeñas empresas. Matizo. Están convencidos de que ahora sus exigencias son factibles, pero no para afrontar la crisis, sino para minimizar los riesgos de la actividad empresarial, endosándolos torticeramente a los asalariados.

No oculto que siento una profunda decepción. Son muchos años de prédica sobre la necesidad de cambiar las bases de competitividad de nuestro modelo productivo. Nunca se lo acabaron de creer. Ni cuando firmaban el acuerdo estratégico para la internacionalización, calidad de la ocupación y de competitividad de la economía catalana. Ahora que la situación exige más altura de miras, recurren al esquema de siempre: salarios bajos, contratación precaria y escasa inversión en formación e innovación. El mismo cuadro que ha hecho que la crisis internacional sea más dramática en España que en los principales países de la UE.

Se equivocaría el Gobierno si considerara la utilidad de las medidas que exige la patronal. Y no sólo porque abonarían el conflicto social, sino porque sólo servirían para desvanecer toda esperanza de salir reforzados de esta situación.



No era eso, compañeros
11/03 2009, 4:06 pm
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Cuándo empezó, al menos formalmente, esta crisis hablamos. Seguro que os acordáis. Y tomamos decisiones. Nos conjuramos contra los que nos querían dividir. Nos mantendríamos unidos en acción conjunta y pactada contra la patronal desbocada y las posibles veleidades reformistas de un gobierno sorprendido y desconcertado. Diagnosticamos de forma idéntica la situación y concretamos la hoja de ruta. Definimos las líneas rojas de nuestra actuación y nos comprometimos a no sacar partido de las contradicciones del otro, y todos las tenemos.

No sin tensiones ni incomprensiones nos mantuvimos juntos en Nissan, en Sony, en Pirelli y en tantas y tantas otras. A veces las decisiones las tiene que liderar uno y a veces el otro. Siempre ha sido así. Pero sabemos que nuestra gente quiere que en lo esencial apretemos las filas y depositemos la mirada más allá, mucho más allá de la convocatoria de unas elecciones sindicales o de un congreso propio o ajeno.

Por eso no entiendo que nos ha pasado en SEAT. No sé cómo les hemos brindado a los que quieren sindicatos débiles, desclasados y por tanto sin autoridad ni prestigio, las bazas para que tomen justo las decisiones que no nos convienen. Me da pena pensar que el trabajo de miles y miles de sindicalistas de CCOO y de UGT que se están dejando la piel del miles y miles de empresas para que no nos despidan , o nos recorten derechos conquistados, hoy ha quedado sepultado por un aluvión recortes de prensa que sólo hablan de nuestra división. Y de las consecuencias que tendrá para los trabajadores de la SEAT, pero también para los 6500 trabajadores y trabajadoras que pueden ver truncada una posibilidad real de futuro.

Nos pasaran factura y lo sabéis. Y nos la pasaran a todos, a la UGT y a CCOO, da igual. Esto que está pasando va con cargo al sindicalismo que representamos, el auténtico, el de clase. Si no lo arreglamos no seremos mejores el peor de los corporativos.

No era eso lo que hablamos, compañeros.