Montilla en un SEAT
25/09 2008, 12:54 pm
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No es personal. Lo prometo. El único interés que tengo en relación a la política de compras del Departament d’Interior de la Generalitat es el de conseguir que demuestren por la vía de los hechos que realmente apuestan por la industria de Catalunya. Nada más ni nada menos.

Me gustaría que sus políticas de apoyo a la producción propia se incrementaran y que, además fueran acompañadas del ejemplo. Los tiempos que corren así lo requieren.
Libre mercado? Faltaría más. Competencia? Desde luego. Pero, antes que nada, sensibilidad con nuestro tejido empresarial y con los puestos de trabajo que genera. Por eso insisto en el valor ejemplificante que reside en el hecho que las principales autoridades políticas de nuestro país circulen en vehículos de marcas y modelos fabricados en Catalunya o en España.
Parece razonable, no? Así se lo parece al menos al presidente de la República francesa, Nicolas Sarkozy que alterna coches oficiales de Renault, Citröen y Peugeot; o a la canciller alemana que viaja en Mercedes y Volskwagen. Es más, uno de los argumentos de campaña electoral a la presidencia de Estados Unidos se centra en los coches que tienen los candidatos y resulta que McCain tiene 13 coches, la mayoría de importación, mientras que el demócrata Obama tiene sólo uno y de fabricación americana.
El mundo se ha globalizado, pero no tanto. Los poderosos protegen sus intereses económicos y electorales. No seamos, pues, más papistas que el papa ni no creamos ingenuamente que todos juegan al mismo juego del neoliberalismo salvador que nos han explicado. Eso estaba bien cuando se trataba de promover sus inversiones internacionales, siempre al servicio de su causa. Ahora que la crisis se ha puesto a andar, todos hacen cash y se acuartelan en sus metrópolis a la espera de que amaine.
Y antes amainará si todos remamos en el mismo sentido e identificamos claramente nuestros intereses y la forma de protegerlos ahora que llueve. Y una manera es subir Montilla a un coche oficial de la marca SEAT.
Reitero, no es nada personal.
La vendimia de Rajoy
19/09 2008, 4:15 pm
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Interesante exceso verbal el de Mariano Rajoy. El máximo dirigente del Partido Popular nos ha enseñado su verdadero rostro. Nos ha dejado bien claro lo que realmente piensa sobre la inmigración y también que no dejará de recurrir a la más peligrosa de las demagogias para conseguir crear un clima favorable para sus objetivos políticos. La opinión que le merecen los trabajadores inmigrantes ya nos la imaginábamos. Al fin y al cabo, pertenecía al gobierno de Aznar que vociferaba contra la entrada ilegal de extranjeros mientras les abría la puerta de atrás para favorecer a los empresarios que necesitaban mano de obra dócil y explotable.

Lo que resulta escalofriante es la desvergüenza con la que atiza la hoguera de la xenofobia. Sin ningún rubor intenta crear la sensación de que se les está regalando la prestación por desempleo a los trabajadores y las trabajadoras inmigrantes en paro. Cabe recordarle, aunque de sobras lo sabe, que ese derecho hay que pagarlo para poder recibirlo.
¿Qué quiere conseguir Rajoy? Sencillamente abundar en la leyenda urbana que afirma que las personas inmigradas perciben ayudas que los nacionales ni huelen. Se sube al carro de los que culpan a los inmigrantes de todos los problemas y por ello piensa que obtendrá pingües réditos electorales. Ya veremos. Por lo pronto, y a modo de efecto colateral, seguro que imprevisto por sus asesores y por él mismo, ha colocado en el centro del huracán mediático a los empresarios agrícolas que balbuceantes han intentado –sin conseguirlo- explicar cómo es posible que un trabajador andaluz prefiera ir a la vendimia francesa que quedarse más cerquita y trabajar en la campaña de la fresa en Huelva. En Francia, lisa y llanamente, cobran el doble, trabajan menos horas y las condiciones de alojamiento y sanitarias son dignas. Nada que ver con recoger fresones en Lepe. Por algo prefieren que vengan de cualquier sitio menos de España. Seguro que algunos o todos los empresarios que se forran con cargo a las costillas de la desesperación sintieron escalofríos –de vergüenza nada- cuando escucharon la perversa paradoja que nos regalaba el, por muchos años, líder de la oposición.
Habrá que seguir confiando en el sentido común de la inmensa mayoría de este país. Y cuidado con Mariano y sus perlas, en una de éstas nos suelta que hay que volver a expulsar a judíos y moriscos, para que sólo queden buenos cristianos. Monseñor Rouco Varela podría ser el autor intelectual, para el PP siempre hay uno.