El PP da miedo
28/03 2007, 10:05 am
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Qué difícil es mantener la calma ante la espiral de provocaciones del Partido Popular. Y qué fácil es caer en la trampa de responder con otro improperio peor que los suyos. Pero me da miedo. Lo reconozco. Me da miedo pensar que la sociedad española pueda sucumbir a la lógica del frentismo más radical. Me produce escalofríos imaginar lo que la derecha de este país puede llegar a hacer por llegar al poder… por tomarlo.
El PP exhibe impunemente su déficit democrático. Si ningún tipo de rubor ni vergüenza, Rajoy y su caterva político-mediática promueven el boicot a Prisa, uno de los principales grupos editoriales. Me asusta su carencia de complejos.
No les importa lo que se pueda pensar de su falta de respeto a la libertad de expresión. Qué más les da. Lo importante es acallar las voces molestas y discrepantes. Aquellas que airean sus contradicciones e iluminan sus sombras. Y todo porque al editor de El País, Jesús de Polanco, ha comentado en consejo de administración las dificultades que tiene su medio para mantener la neutralidad ante tanta desproporción política por parte de la derecha.El PP se ha lanzado en su contra alegando que el grupo que preside, sus medios y sus profesionales más insignes, cumplen con las consignas del PSOE. Se cree el ladrón que todos son de su condición. Lo deben saber bien. Conocen a la perfección los indicios de dicha práctica en la medida que la aplican con eficacia a otros medios de su órbita. Para ellos, la posibilidad de poner en crisis una empresa y en riego sus puestos de trabajo es un mal menor. Una anécdota asumida en pos de sus objetivos.Aún así, lo relevante no es la futilidad de sus intentos de convertir la política española en un combate entre enemigos. Lo preocupante es comprobar el interés del PP por controlar la opinión pública a través de la publicada. Es alarmante su desprecio por la libertad informativa, por la pluralidad de los medios y por las reglas del juego democrático. Y por eso no puedo evitar sentir temor ante la mínima posibilidad que esta gente pueda volver a gobernar. Su estrategia de tierra quemada y su estilo inquisitorial dejan muchísimo que desear. Sinceramente, creo que la tan traída y llevada Transición española no habrá acabado hasta que el PP se despoje de las personas y las actitudes que lo vinculan ideológicamente con la Ley de Prensa de Fraga, el Tribunal de Orden Público y el Tejerazo.Mientras, reitero la necesidad de que las organizaciones sociales representativas nos hagamos oír para defender la reglas del juego democrático, ante los abusos verbales –por ahora- de estos ejecutores del todo o nada, del conmigo o contra mí, de los que vociferan España una y no 51.
L’aeroport que necessita Catalunya
22/03 2007, 11:02 am
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L’Acord estratègic per la competitivitat de l’economia catalana va establir els principis sobre els que s’havia d’impulsar el nou paradigma de creixement econòmic del nostre país. El pacte també definia la necessitat de dimensionar internacionalment la nostra economia. En un mercat globalitzat, les nostres oportunitats de desenvolupament tindran molt a veure amb la nostra capacitat de projecció mundial i de captació d’inversions estrangeres. En aquesta lògica, és estratègic que s’abordi el futur de l’aeroport de El Prat tenint en compte que del resultat en dependrà en bona mesura la consecució dels objectius que va plantejar l’Acord estratègic. El Govern de la Generalitat ha de saber aprofitar l’impuls que s’està generant des de la societat civil de Catalunya, que s’ha pres molt seriosament la definició de l’aeroport de El Prat, en tant que és una de les infraestructures estratègiques per al desenvolupament econòmic i social del nostre país. Cal, doncs, mostrar la màxima determinació per evitar solucions mediocres. Per la UGT de Catalunya seria un error centrar el debat sobre qui serà l’adjudicatari de la T-SUD. El veritablement important és dibuixar el model de gestió i la seva orientació estratègica. No és qüestió d’escollir entre One World, Star Alliance, Vueling o Skyteam. El realment important és la seva solvència i el seu compromís. Tant si acaba essent una elecció o una suma d’esforços, és essencial esvair amb total contundència l’amenaça d’un aeroport low cost, perquè això només vol dir condicions laborals low cost, qualitat low cost i, per tant, fites low cost. D’altra banda, l’Administració de Catalunya ha d’assumir el protagonisme de la gestió. Tan sols des de la proximitat es podran optimitzar les seves autèntiques possibilitats globals. Cal, però, que aquestes decisions s’emmarquin en un context més ampli de definició del conjunt d’inversions en infraestructures per Catalunya. Ara, l’agenda ve marcada per la pressió política, social i econòmica sobre el futur aeroportuari del nostre país. Convé, també, que aquest mateix impuls social, que avui tindrà la seva primera escenificació pública, esdevingui el motor d’un consens que incorpori la xarxa ferroviària de rodalies i de l’alta velocitat, el port de Barcelona i la xarxa viària que ha de millorar la nostra competitivitat.
España crispada
13/03 2007, 2:05 pm
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Este fin de semana hemos asistido a la demostración de fuerza que ha organizado el Partido Popular en Madrid. De vergüenza. Estas mismas imágenes, pero en blanco y negro y con la voz del NODO, y estaríamos ante una de la numerosas concentraciones que el régimen de Franco convocaba en la Plaza de Oriente para atizar a todos y cada uno de los fantasmas que sirvieron para mantener prietas las filas, a saber: el contubernio judeo-masónico, el complot del comunismo internacional y los separatismos que pretenden corromper la sacrosanta unidad de la nación.
Eso mismo, pero en color y vía satélite, es lo que ha hecho Mariano Rajoy. Les ha pedido a sus huestes que defiendan la nación española. Pero ¿de quién? y ¿ante qué ataques? Lo siento, pero si no fuera porque la democracia española no tiene vuelta atrás, todo esto tendría un horrible tufo a golpe de Estado. Si no fuera porque el Ejército español hace tiempo que anduvo el camino de la normalización democrática, la manifestación de este sábado tendría el mismo aspecto que las concentraciones que en otros tiempos convocaba la trama civil que sustentó el alzamiento del 18 de julio de 1936. Si no fuera porque en este país lo que cunde es la esperanza en un futuro en paz como demostraron las movilizaciones contra la guerra de Irak, parecería que algunos pretenden volver al enfrentamiento civil de consecuencias trágicas.
Pero con todo y con eso me estoy empezando a preocupar. Y transmito un sentir colectivo. No es preocupante que alguien o un partido como el PP se sientan con la necesidad de ocupar la calle para protestar por o contra algo. La calle hace tiempo que es de todos. Lo alarmante es que se erijan en los legítimos representantes de España, por encima de la soberanía popular, y jueguen al peligroso juego de socavar con todos los medios a su alcance a un gobierno salido de las urnas. No es lícito. Y menos cuando se echa mano de la manipulación y la mentira. No es de recibo generar intencionadamente toda la confusión posible en relación a cuestiones que, se sabe, afectan directamente a la fibra de las personas. No se puede mentir a sabiendas, como se está haciendo con relación al caso De Juana Chaos. No es moral ni decente tergiversar la información y transformar el concepto de prisión atenuada por el de libertad condicional. Y menos cuando desde el Gobierno, José María Aznar negoció con ETA y no escatimó esfuerzos y gestos con los presos de la banda terrorista para conseguir el loable objetivo de acabar con los atentados y encontrar una salida al problema.
Pero ahora la derecha se encuentra en la oposición. Y lo está por culpa de una suerte de conspiración que sumó a ETA, parte de la policía, el terrorismo integrista y por supuesto el PSOE en un objetivo común: trastocar el resultado que la urnas tenían que arrojar el 14 de marzo de 2004. El tridente formado por Rajoy, Acebes y Mayor Oreja, comandado por José María Aznar y aclamado por los diferentes y unívocos portavoces de esta entelequia, así lo han sentenciado. Y no ven otra forma de promover su ascenso de nuevo a los despachos ministeriales que vociferar que la unidad de España está en peligro; que los Estatutos de autonomía la están desfigurando y que el gobierno la está traicionando. Y sin disimulo alguno vuelven a reclamar que una cruzada libere a España de la hidra roja, del peligro separatista. No han cambiado desde aquello de “Una, grande y libre”. Una sola nación; de grande como lo eran nuestros tristes socios de las Azores, y libre, porque no lo seremos mientras no seamos capaces de descubrir el contubernio que nos indujo a error tras el 11 de marzo de 2004.
El Partido Popular ha decidido volver al frentismo. Creen que en la crispación encontrarán el caldo de cultivo perfecto para sus intereses. Es más, creen que a través de la saturación política y mediática encontraran el apoyo de la mayoría que, convencida, acudirá a cualquier medio democrático o no para cambiar el statu quo.
No será así. Seguro. Este país ya no es aquél que se gestionaba con una cadena de televisión y el parte de las tres. Éste es un país que ha cambiado y que no tiene nada que ver con la olla a presión en que han convertido la escena pública madrileña. Este país es una suma serena de ciudadanos y ciudadanas que observan con desagrado la crispación pero que saben muy bien quién la genera y con qué propósito. No obstante, también es cierto que las organizaciones sociales no debemos jugar todas nuestras bazas a lo que el sentido común nos dicta, y que no es otra cosa que dejar que relinchen. Tenemos el deber moral de manifestar nuestra opinión. Una actitud equidistante en este caso es cómplice de los que esperan que nos quedemos en casa y calladitos; arredrados ante la avalancha de insultos, mentiras y monstruosidades que se oyen en la COPE, por ejemplo. Hay que salir y decir que no estamos de acuerdo; que el PP miente y lo sabe. Que nadie ataca a España, sino los mismos que se envuelven en su bandera. Que España es otra cosa y no aquella unidad de destino en lo universal, algo que nunca he entendido muy bien.
Por eso, y tal y como el PP ha puesto las cosas, estoy convencido de que hay que reaccionar. Y que hay que hacerlo política y socialmente. Si desde Catalunya nos quedamos impasibles ante la actitud destructiva de Aznar, Rajoy y Acebes, podría ser que pagáramos las consecuencias de nuestra impasividad.
8 de març, Dia de la Dona. Més de la meïtat de les dones treballadores cobren menys de 1000 euros
9/03 2007, 9:52 am
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Reconec que la xifra m’ha sobtat. El 54% de les dones assalariades de Catalunya, unes 720.000 segons l’Enquesta d’Estructura Salarial de l’INE, cobren menys de 1000 euros mensuals. Just el doble que la xifra d’homes que es troben en aquesta situació. Un cop més observem com les situacions de precarietat afecten més durament les dones. Observem amb indignació que al darrera de les dades que confirmen la incorporació de la dona al mercat de treball, s’amaga una realitat decepcionant: el món laboral les ha obert els braços per acollir-les en feines poc qualificades, menys reconegudes, excessivament precàries i, per suposat, mal pagades. I aquí rau el principal repte del sindicalisme en general i de la UGT de Catalunya enj particular. O som capaços de generar les condicions perquè aquesta situació canviï a través de la presa de consciència social, apel·lant a l’opinió pública, i a través de la Negociació Col·lectiva; o estem condemnant la meïtat del país a la desilusió, la desesperança i el cabreig impotet.
La UGT de Catalunya, quan posa al damunt de la taula aquesta esferïdora xifra no pretén buscar un titular atractiu per als mitjans. El que pretén es convertir els propis mitjans en aliats per denunciar una situació que es es desconeix perquè es troba sepultada sota tones i tones de xifres macroeconòmiques i profund estudis de conjuntura que s’escarrassen en afirmar que tot va bé. Doncs no. Les coses no van bé si 720.000 dones i també milers d’homes tenen series dificultats per arribar a final de mes. Aquestes dades posen en evidència, si es possible fer-ho encara més, que la competitivitat de la nostra economia es basa en els baixos salaris i no en la recerca i producció de qualitat i amb valor afegit. I així no anem enlloc. El tant anomenat canvi de model productiu és una aposta pel future de la nostra economia, sens dubte. Però, també perquè les xifres confirmen que gran part de la nostra societat pot quedar fora del progrés. I no ens ho podem permetre
Es per això, que des de la UGT de Catalunya confirmem una vegada més la nostra voluntat de combatre amb tota la intensitat sindical que sigui necessària, perquè els salaris creixin fins assolir aquest nivell mínim de dignitat que avui hem situat en 1000 euros.
AVALOT, sempre un pas més enllà
2/03 2007, 10:10 am
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Joves i sindicalistes. Es pot dir més alt, però no més clar. L’Avalot ha reafirmat les seves senyes d’identitat per a seguir endavant, sempre un pas més enllà. És una organització forta, cohesionada i amb presència activa a les empreses però, sobretot, amb futur. Un futur que es projecta amb la legitimitat que dóna el combat que han emprès en el present. No volen perdre’s ni una de les batalles del nostre temps en defensa dels que menys tenen; dels que esperen solucions; dels que estan desitjant que algú d’una vegada parli per ells i per a ells.
Així és l’Avalot. Una organització juvenil i madura. Imaginativa i reflexiva. Àgil i creativa. Un espai dinàmic d’homes i dones joves que s’han pres seriosament la seva vocació de servei i són conseqüents. Un lloc de debat ideològic permanent i crítica constant. Però, sobretot, comença a ser un referent social que està complint amb eficàcia una de les missions principals que qualsevol organització que cerqui la transformació del món en un lloc millor ha d’aconseguir: crear la sensació que el que ens proposem és possible. Sembla una banalitat, però no ho és. Quan els joves de la UGT de Catalunya es van plantejar que calia regular les ETT, ho van aconseguir; quan es van proposar incrementar el SMI, la seva ajuda va ser fonamental; pocs com ells han aconseguit posar en dubte la Llei de l’habitatge i plantejar alternatives serioses. I ningú com ells ha sabut dir-los als joves i no tan joves que amb menys de 1.000 euros no es pot viure dignament, i que canviar les coses és possible. Ningú com ells per tornar a la càrrega amb la gran oblidada del sistema educatiu: la formació professional.
Aquí rau el seu principal valor. En la seva capacitat de preguntar-se: per què no? Aquesta il·lusió que tenen, però en dosis industrials, és la que hem de generar els sindicats, els partits polítics i les organitzacions que som referents per als ciutadans i les ciutadanes. Per això espero que ningú no s’equivoqui. Que no els cerquin etiquetes per a qualificar-los com alguna cosa nova i potser efímera. No són el nou sindicalisme, són el sindicalisme de nou.
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