Re-escribiendo
1/03 2010, 12:19 pm
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Artículo a La Vanguardia en resposta al de Pedro Nueno

Querido profesor Nueno: leí con interés la carta que nos enviaste a los sindicatos. Y con sorpresa. El tono distendido de tus reflexiones me invitaba a sonreír con tus giros nostálgicos sobre la altura de miras de nuestros representantes en los primeros tiempos de nuestra democracia, aunque también sugería un punto de frivolidad que me preocupó cuando, como hoy, nos enfrentamos a una de las situaciones económicas más complejas y duras, al menos para los trabajadores. Estimado profesor, después de años de moderación en los salarios y beneficios empresariales históricos… ¿no crees que somos los que más arrimamos el hombro? Está bien apelar al entusiasmo colectivo, como si se tratara de un cursillo acelerado de inteligencia emocional, pero puede ser improductivo cuando a los que diriges tu llamamiento tienen salarios de menos de 1.000 euros, horarios imposibles que les impiden atender a sus obligaciones familiares y además trabajan cada día bajo la espada de Damocles en forma de contrato temporal y despido gratis. ¿Entusiasmo? Te puedo asegurar que hay que ser todo un entusiasta para no deprimirse ante ese escenario.

Entiendo que te parezca un esfuerzo trabajar incluso los sábados y desde cualquier parte del mundo. Les parece lo mismo a los trabajadores de las grandes superficies que lo hacen todos los sábados y además atienden a todo el mundo, con una sonrisa optimista.

Sinceramente, estimado profesor, y dicho sea con todo el respeto, ni ese atisbo de crítica a los empresarios sirve para compensar el desequilibrio que se desprende de tus opiniones escritas. No eres justo cuando descargas el peso de las soluciones a la crisis sobre las espaldas de los más humildes, mientras dejas que se vayan de rositas los especuladores financieros e inmobiliarios que también tienen que ver con lo que nos está ocurriendo. Es más, estos que dejas escapar generosamente son los verdaderos responsables de la crisis. No te atienes a los hechos cuando apelas al pasado para poner en evidencia las carencias sindicales de hoy en día, y nos pides que vociferemos menos y nos pongamos las pilas, ahora que precisamente acabamos de firmar un acuerdo salarial con la patronal que dará estabilidad a la negociación colectiva en los próximos meses. Pero eso, querido profesor, los sindicatos debemos combinarlo con el ejercicio de nuestra capacidad legítima de presión a través de la movilización en defensa de los intereses de la mayoría.

Dices, y espero que no sea mofa, que habría que jubilarse a los 80 años. De hecho ya es posible, pero no estaría de más que mejoraran los incentivos para aquellos que quieren o pueden permanecer en activo hasta esa edad. Pero piensa en aquellos que llevan toda su vida en una cadena de montaje, en un taller, en un andamio, barriendo calles, atendiendo al público, dejándose la vista delante de un ordenador, atendiendo teléfonos durante horas, apagando fuegos, asistiendo a enfermos o dando clases a 25 efervescentes niños. Piensa en ellos y en muchísimos más que, después de trabajar toda la vida, tienen derecho a descansar y a percibir la pensión que ya se han pagado. No merecen que se les atemorice con el futuro del sistema público, por mucho interés que tengan las entidades financieras en vender sus fondos de pensión privados.



Diada Nacional de Catalunya
10/09 2007, 5:48 pm
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L’any passat, l’Estatut; avui, el seu desplegament, amb complement adverbial de circumstància: el debat sobre el catalanisme del segle XXI que ha obert Convergència Democràtica de Catalunya. D’una manera o d’una altra, el pati continua remogut i sembla que l’agitació té per estona. No cauré en el parany que ens posen els que afirmen amb rotunditat que a Catalunya es parla massa de Catalunya i poc dels catalans i dels seus problemes. No ho faré perquè no crec que sigui així. No obstant, si començo a plantejar-me i a plantejar a qui em vulgui escoltar que comença a ser hora de deixar d’embadalir-nos amb els problemes i començar a construir el consens necessari per donar amb les solucions que ara mateix demanden els ciutadans i les ciutadanes d’aquest país.

Que ningú interpreti en aquestes línies cap retret a les forces nacionalistes de Catalunya, o en tot cas no menys que el que podria dirigir al conjunt de l’arc parlamentari. Tan sols vol ser una humil, però ferma veu d’alerta. El que està en joc no és l’Estatut, ni la llibertat de Catalunya, ni tan sols el procés cap a una hipotètica sobirania nacional. Ni tampoc la inversió en política social, més elevada ara que durant les etapes anteriors. Res d’això es troba en entredit. El que per mi corre un greu risc és l’afecció dels ciutadans i les ciutadanes a les institucions i al que simbolitzen. No és sa per ningú viure en un escenari de país que està permanentment en crisi. La gent necessitem certeses, necessitem xuclar de la seguretat i l’optimisme dels que ens representen. Si no és així, se’ns encomana amb una facilitat notable el sentiment d’alarma i de pessimisme. No em tingueu per un beneït. Res més allunyat de la realitat. Ni per un ingenu, que no ho sóc. Tan sols vull transmetre la necessitat que qui ens governa i qui li toca el paper de l’oposició han de saber què és el que porten entre mans, de quina matèria estan fets els ciutadans i les ciutadanes i com és de fràgil i de resistent a la vegada una societat com la catalana, que avança per la seva voluntat d’ésser, arrossegant a l’hora tot el llast que representen les seves contradiccions íntimes.

És Diada Nacional, de nou sortiran a passejar els discursos sobre els catalans i la catalanitat. Alguns diran que tot va raonablement bé –i serà veritat-, d’altres que perdem prestigi i potència –i també ho serà- i d’altres ho sentiran per la ràdio en un tren de rodalies que arribarà amb retard; o bé en un embussament a l’autopista de peatge; o esperant embarcar en un vol a Nova York amb escala a Madrid; o ho llegirà a la llum d’una espelma perquè toca apagada general. I molts d’ells pensaran que res no ha canviat en l’escenari de la política; que és tan inamovible com el seu salari, que aguanta poc i malament les estrebades de l’euríbor, la pujada de la llet, el pa i el pollastre. Tots productes ben catalans.



Carta a los empresarios
18/06 2007, 10:44 am
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Estoy convencido de que gran parte del empresariado ha interpretado la ofensiva salarial de la UGT de Cataluña casi como una excentricidad. Acostumbrados por años de moderación en el incremento salarial, no han entendido la profundidad de nuestra propuesta. La reivindicación que en esta materia estamos formulando no es reactiva. No responde a un movimiento táctico ante los efectos de la globalización económica en forma de deslocalizaciones. Ni tan siquiera responde exclusivamente a la preocupante constatación estadística que confirma que más de un millón de asalariados catalanes tienen que vérselas a fin de mes con la escasez de unos sueldos de no llegan a los 1000 euros.

Aunque sindicalmente estos argumentos serían suficientes para plantear una justa demanda, debo decir que el análisis de ciertos indicadores macroeconómicos fundamentan aún más nuestra posición. Estos indicadores muestran una tendencia inquietante: por primera vez el binomio ciclo económico expansivo e incremento de la participación de los salarios en la renta nacional se ha roto.

Según los datos estudiados por el catedrático de Economía, Antón Costas, y divulgados en su espléndido artículo “El misterio de los salarios”  del Anuario sociolaboral 2007 de la UGT de Cataluña, la mejora, aunque discreta de la productividad de la economía española no ha tenido el mismo reflejo en la la evolución de los salarios. Es más, en términos de poder adquisitivo, el valor correspondiente a 100 euros en el año 1992, equivale a 98 euros en el año 2005. Es decir, el salario real de los españoles en 13 años ha perdido capacidad de compra. Este dato en si mismo es preocupante, pero si además lo ponemos en relación con el desproporcionado aumento del precio de la vivienda, a cualquiera persona sensata abandonaría la autocomplacencia por la marcha de la economía.

Es fácil concluir ante esta realidad, que el papel de las familias como cojín de la economía doméstica de los más jóvenes, ha sido fundamental para apuntalar la llamada paz social, mientras los procesos de diálogo y concertación entre sindicatos, patronales y gobierno daban sus frutos en forma de creación de mayor ocupación.

No obstante, me permito afirmar que ese esfuerzo, por no decir sacrificio, que el conjunto de los trabajadores y las trabajadoras han realizado a lo largo de este ciclo económico expansivo no ha servido para que tanto el gobierno como las organizaciones empresariales abordaran el objetivo estratégico que supone el cambio de nuestro modelo productivo. Desde hace ya demasiado tiempo que el sindicalismo y la UGT de Cataluña en primera fila, ha venido alertando sobre el agotamiento de un paradigma de desarrollo basado en los salarios bajos, la mano de obra intensiva y escasamente cualificada y una más que limitada inversión en innovación tecnológica. El Acuerdo Estratégico por la internacionalización, la ocupación y la competitividad de la economía catalana, supone un intento, tardío, pero honesto por impulsar este cambio. La UGT de Cataluña espera que esta suerte de hoja de ruta pueda dar sus frutos. Pero no podemos fiarlo todo a esta receta.

Por eso, quiero emplazar al empresariado catalán a analizar adecuadamente todos los indicadores que muestran de forma cruda cómo nuestra economía puede tener serios límites que no se derivan sólo de la falta de infraestructuras, ni del acomodo liberal de la fiscalidad. Incluso, el debate sobre los efectos de la nueva oleada migratoria en el mercado de trabajo también es falaz. La inmigración, en tanto que mano de obra barata, han sido acogida con los brazos abiertos por el modelo productivo vigente. Desde luego no han sido los inmigrantes los que han creado con su presencia el paradigma de competitividad de nuestra economía.

Pero esta situación no puede tener mucho más recorrido. La polarización de las rentas, la tendencia decreciente que se observa en el peso específico de los salarios en la riqueza nacional, la elevada temporalidad de la contratación y la creación de ocupación de baja calidad en el sector de los servicios, en detrimento de una industria que sufre los envites de la globalización han puesto límite, por si mismas, a la cuestión. Cataluña, ni tampoco España pueden crecer a costa de los salarios. No es justo, pero es que además no es sostenible.



La reforma laboral, un pas endevant
9/05 2006, 12:26 pm
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Sens dubte la reforma del mercat de treball que avui hem signat els sindicats majoritaris, juntament amb la patronal i l’Administració, significa un pas endavant important en la millora de les condicions laborals al nostre país. Reduint la temporalitat, dificultant la concatenació de contractes temporals i millorant la transparència i el seguiment en la cadena de la de subcontractació.

Aquest pas endavant, però, ha de ser ferm i s’ha de poder consolidar en forma de creació de més ocupació i de millor qualitat. El seguit de mesures contra la temporalitat que conté aquesta reforma, juntament amb les previsions de creixement econòmic per al nostre país, han de tenir aquest efecte. I els empresaris, encara que la CEOE hagi jugat un paper de fre de la reforma, han de tenir i projectar la màxima confiança en forma de contractació fixa i de conversió de contractes temporals en indefinits.

Per la seva banda, el Govern central, ara que les mesures ja estan pactades, ha de garantir-ne el compliment. I això significa necessàriament una aposta decidida per l’increment del nombre d’inspectors de Treball i dels recursos que tenen al seu abast per a desenvolupar la seva tasca de vigilància i sanció. No pot ser que a la Unió Europea hi hagi un inspector per cada 8.000 treballadors i a l’Estat espanyol la proporció sigui d’un per cada 29.000 treballadors. Això no pot ser.

Per cert, no entenc com alguns mitjans de comunicació mantenen que s’ha produït un abaratiment de l’acomiadament. Les condicions per a la rescissió de la contractació per part de l’empresa continuen essent les mateixes que les acordades en la reforma de l’any 1997 amb el govern Aznar. Els contractes de foment de l’ocupació amb 33 dies per any treballat es continuen aplicant als mateixos col·lectius. I d’altra banda, segueix vigent l’acomiadament de 45 dies per als contractes ordinaris. Més encara, hem aconseguit el contrari. Un treballador temporal pot ser acomiadat amb 8 dies per any treballat. Si ara el fan fix guanya en drets.

Volem el català a Europa

I ara, us encoratjo a participar a la campanya que ha iniciat el sindicat a través de la web per reclamar que el Parlament europeu adopti el català com a llengua d’ús oficial a la Cambra. Podeu participar-hi enviant aquest correu a l’oficina del president del Parlament, Josep Borrell, i així ajudarem a reobrir un debat que el Partido Popular creu que ha tancat.

Per poder enviar-li la carta al president del Parlament visita el següent enllaç:

http://www.ugtcatalunya.org/~adminugt/envioue.php



Entrevista a l’Avui
2/05 2006, 12:28 pm
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Us reprodueixo l’entrevista que em van fer al diari Avui per motiu de l’1 de maig

Quina és la relació amb altres sindicats, hi ha veritablement unitat sindical?
La relació amb CCOO és bona. Tots dos sindicats tenim milers de persones treballant conjuntament en empreses i som membres de la Confederació Europea de Sindicats.
Hi ha sindicats, com la USOC, que se senten marginats i denuncien que no es dóna aquesta unitat…
A Catalunya hi ha dos grans sindicats que tenen més del 80% del vot i el sindicat que se situa a continuació no arriba al 3% dels vots. La unitat no depèn dels grans sindicats, sinó de la decisió dels treballadors a l’hora de votar els seus representants. Aquest és un principi que no és gaire discutible.
¿Se sent còmode el sindicat amb aquest govern o troba a faltar l’anterior de CiU?
La veritat és que el temps passa tan de pressa que costa recordar les relacions que tenies amb altres governs. No és just fer comparacions, perquè cadascú té el seu moment i les seves circumstàncies. Hem tingut una relació extraordinària amb l’expresident Pujol i amb aquest govern hi ha un diàleg que ja ens ha permès arribar a acords importants.
Però la sortida de Rañé del govern ha dolgut…
El president té la facultat de canviar el seu govern i si ell considerava que s’havia de fer un canvi, doncs a mi em sembla bé. No amaguem que la sortida de Rañé ens ha dolgut per raons de sentiment col·lectiu del sindicat. Amb el pas del temps es valorarà més positivament la gestió de Rañé, sobretot la seva feina en aspectes laborals i la manera com ha afrontat els nombrosos tancaments d’empreses que s’han produït en els últims dos anys. La seva gestió de la política industrial o energètica ha sigut més discreta.
Precisament una de les grans crítiques que se li fa aquest govern és la seva pobra política industrial…
En els últims anys hem patit tancaments ferotges, fins i tot comparables als moments més durs de la reconversió industrial. Hi ha sectors que no es poden salvar, però d’altres sí. En aquest últim cas és on tot el govern s’ha d’aplicar de veritat. UGT i CCOO hem plantejat al govern la necessitat de crear un fons de 80 milions d’euros per finançar la posada en marxa d’accions de viabilitat en aquelles empreses que poden tirar endavant. El govern central també s’hauria d’implicar en aquest fons, perquè Catalunya ha hagut d’afrontar tota sola les grans reconversions industrials. El govern central, per exemple, no s’ha implicat en el sector tèxtil amb la mateixa força que en el naval.
Malgrat la crisis industrial, l’economia catalana sembla que està funcionat bé…
Amb creixements al voltant del 3% no és pot dir que les coses no van bé, encara que hi ha indicis que poden fer pensar que la situació es pot capgirar. L’arribada d’immigrants està impulsant el consum intern, però no podem fiar-ho tot als serveis i la construcció.
Preocupa la UGT la poca comunicació entre Foment del Treball i la CEOE?
Jo crec que preocupa el conjunt de la societat catalana. Com a català jo no puc deixar de sentir-me agredit i insultat pel president de la patronal espanyola. Hi ha una diferència molt clara entre les dues organitzacions: la CEOE està molt compromesa amb el PP, mentre que no tinc la mateix sensació respecte a Foment. La relació amb la patronal catalana és bona, però també millorable.
Les patronals i el govern han demanat reiteradament moderació salarial per contenir la inflació…
El que podem dir en aquest punt és que els beneficis empresarials han crescut en els últims anys molt per sobre de les alces salarials.